domingo, 30 de septiembre de 2012

Capítulo 8: Sabotage


Ya eran casi las ocho y me estaba arreglando para la cena con mis padres. Me puse un vestido negro por las rodillas, bastante sencillo y unos zapatos de tacón tan altos que casi era de la misma estatura que James. Me senté junto a mi amigo en el sofá y empezamos a ver el partido de baloncesto hasta que mis padres llegaran.

-¿Te vienes a cenar?, le propuse.

-Lo siento, he quedado con José.

-Por eso odio a los novios, te quitan a tu mejor amigo en un abrir y cerrar de ojos.

-Parece que alguien está celosa.

-¡No estoy celosa! Sólo digo que el amor ahora va a ocuparte más tiempo del que quisiera.

-Eso son celos, tras esa frase le fulminé con la mirada. Anda, dame un besito, me pidió como si se tratara de un niño.

-Pídeselo a tu novio, le respondí poniendo hocico de pato.

En ese momento llamaron a la puerta.

-Será mi madre, proclamé.

Cuando abrí, tan sólo me fijé en unos preciosos y enormes ojos verdes.

-Hola, saludé tendiéndole la mano. Soy Circe, la mejor amiga de James, así como su compañera de piso y la persona más importante de su vida. Y tú debes de ser José.

-Encantado, se limitó a decir.

James nos alcanzó y tras darle un beso a su novio, me susurró al oído:

-¡No le traumatices!

Una sonrisa pícara se trazó en mi rostro. ¿Traumatizarle? Buena idea. No acomodamos en el sofá, de modo a que yo estuviera en medio.

-Bueno, Circe, James me ha hablado mucho de ti.

-¿Enserio? James eres un encanto, pero si soy el tema de vuestras conversaciones es que hay un problema ¿No creéis?

James me lanzó una mirada asesina que hizo que me estremeciera un poco pero, volví en mí cuando recordé mi propósito.

-Circe, ¿No habías quedado con tus padres?, me preguntó James con el fin de que me fuera.

-No te preocupes, mi madre vendrá a recogerme. Hasta entonces disfrutaréis de mi compañía. Por cierto José, a propósito de hablar, James apenas me ha hablado de ti. Es más, sé tu nombre porque habéis notificado que estáis juntos en Facebook.

-¡Qué dices!, exclamó James, luego se volvió a José, te juro que le he hablado de ti.

En ese momento, un mareo me invadió. Salí corriendo hacia el baño y empecé a vomitar. Me empezaba a temer lo peor.

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